Cuenca del Alto Atoyac-Zahuapan: industrialización, contaminación tóxica y lucha por la justicia socioambiental

Más de seis décadas de industrialización y urbanización han convertido los ríos Atoyac y Zahuapan en receptores de descargas industriales y municipales, mientras las comunidades de Puebla y Tlaxcala sostienen una lucha prolongada por el saneamiento, la salud y la reparación del daño.

Tipo de Zona

Breve descripción del conflicto

La Cuenca del Alto Atoyac articula territorios rurales, urbanos e industriales de Puebla y Tlaxcala. Los ríos Atoyac, Zahuapan, Xochiac o Hueyapan y Alseseca atraviesan zonas agrícolas, comunidades campesinas, centros urbanos y algunos de los corredores industriales más importantes del centro del país. El proceso de industrialización se aceleró durante la segunda mitad del siglo XX y estuvo acompañado por crecimiento urbano, expansión de infraestructura carretera, nuevos parques industriales y una creciente concentración de actividades automotrices, textiles, químicas, petroquímicas, metalmecánicas, alimentarias y manufactureras. El informe de la Caravana #ToxiTourMexico documentó la superposición de estos corredores con comunidades y áreas agrícolas que dependen del mismo sistema hidrológico.

La contaminación del río fue reconocida oficialmente hace décadas. La declaratoria federal publicada en 2011 estableció que el Atoyac y el Xochiac habían sufrido una alteración de su calidad debido a aguas residuales procedentes de procesos industriales y asentamientos humanos. El documento calculó entonces descargas diarias equivalentes a 146.3 toneladas de materia orgánica medida como demanda química de oxígeno, 62.8 toneladas de sólidos suspendidos, 14.7 toneladas de nutrientes, 0.14 toneladas de metales pesados y 0.09 toneladas de compuestos orgánicos tóxicos, además de contaminación microbiológica. La misma declaratoria reconoció que el cumplimiento de la norma vigente para descargas no bastaba para alcanzar la calidad requerida del agua.

El Alto Atoyac puede entenderse como una zona de sacrificio metabólica porque el deterioro no proviene de un accidente aislado. Se ha formado mediante la acumulación prolongada de descargas, expansión industrial y urbana, insuficiencia del tratamiento de aguas, regulación fragmentada y normalización de la exposición de determinadas comunidades a los residuos del desarrollo regional. La revisión científica publicada en 2025 examinó 60 investigaciones arbitradas realizadas entre 1975 y 2024 y confirmó la persistencia de focos de contaminación, la diversidad de contaminantes y vacíos importantes de monitoreo. Las comunidades han respondido produciendo conocimiento propio, epidemiología popular, monitoreo ambiental y propuestas de saneamiento y reparación. Navarro Trujillo y Barreda Muñoz analizan precisamente el Alto Atoyac como un territorio donde la producción de una zona de sacrificio ha sido enfrentada mediante procesos de reapropiación ecopolítica y conocimiento comunitario.

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Actores involucrados en el caso

Actores promoventes del proyecto

Los actores que han participado en esa transformación territorial incluyen a los gobiernos federal, estatales y municipales, mediante políticas de industrialización, desarrollo urbano, infraestructura y regulación; los sectores automotriz, petroquímico, químico, textil, metalmecánico, siderúrgico, agroindustrial, alimentario, papelero y cerámico; los organismos municipales responsables de drenaje y saneamiento; y una extensa red de establecimientos industriales y manufactureros.

En cuanto a responsabilidades regulatorias, la CNDH señaló formalmente a Semarnat, Conagua, Profepa, Cofepris, los gobiernos de Puebla y Tlaxcala y diferentes autoridades municipales por omisiones relacionadas con el saneamiento, vigilancia, información y protección de derechos.

El #ToxiTourMexico documenta, entre otras tantas empresas estatales y transacionales como Volkswagen, Pemex, Ternium, Bayer, BASF, Kimberly-Clark y distintas empresas textiles y manufactureras.

En enero de 2025 Profepa ordenó suspender temporalmente una descarga de Ternium hacia un tributario del Atoyac por una controversia sobre permisos, decisión que la empresa impugnó públicamente.

Actores en oposición al proyecto

Los principales actores comunitarios y de acompañamiento documentados incluyen la Coordinadora por un Atoyac con Vida (CAV), el Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local, la Dimensión del Cuidado Integral de la Creación de la Pastoral Social de la Diócesis de Tlaxcala, comunidades ribereñas y campesinas de Puebla y Tlaxcala, el Grupo Académico Interuniversitario de Investigación e Incidencia del Alto Atoyac, el Centro de Economía Social Julián Garcés y equipos académicos de universidades y centros públicos de investigación.

Estas organizaciones han participado también en redes más amplias como la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, el Tribunal Permanente de los Pueblos, el Tribunal Latinoamericano del Agua, la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia y la Caravana #ToxiTourMexico. La Coordinadora y el Centro Fray Julián Garcés han desarrollado procesos de epidemiología popular, levantamiento de testimonios, monitoreo ambiental, interlocución con investigadores y elaboración de propuestas comunitarias.

Consecuencias documentadas

  • Contaminación crónica del agua. Existen registros oficiales y científicos de materia orgánica, sólidos suspendidos, nutrientes, metales, compuestos orgánicos tóxicos, microorganismos, hidrocarburos y otros contaminantes en diferentes sectores de la cuenca.
  • Exposición humana a mezclas químicas. Investigaciones recientes han encontrado PCBs, plaguicidas, metales y metaloides en muestras ambientales y humanas, junto con biomarcadores de estrés oxidativo, genotoxicidad y alteraciones inflamatorias, metabólicas y endocrinas.
  • Afectaciones sanitarias y patrones territoriales de enfermedad. Diversos estudios han identificado tasas y patrones preocupantes de leucemia infantil, enfermedad renal y otras enfermedades crónicas en la región. Debe distinguirse entre asociación epidemiológica, exposición documentada y atribución causal individual.
  • Contaminación y deterioro de suelos, sedimentos y aire. La contaminación no se limita al cauce. La revisión sistemática de 2025 documenta estudios en suelos, sedimentos, aguas subterráneas, aire y alimentos, aunque señala importantes lagunas de monitoreo.
  • Riesgos para agricultura y alimentación. El uso de agua contaminada para riego mantiene abierta una vía de exposición a través de cultivos y suelos agrícolas. En Tepetitla, una parte relevante de las personas estudiadas informó continuar utilizando agua del río para riego.
  • Pérdida de biodiversidad y de usos sociales del río. Testimonios comunitarios documentan desaparición de fauna, pérdida de pesca, deterioro de vegetación ribereña y abandono de actividades cotidianas vinculadas históricamente al sistema fluvial.
  • Deterioro de modos de vida y relaciones territoriales. La contaminación modifica agricultura, alimentación, convivencia, percepción de seguridad ambiental y posibilidades de utilizar agua, suelo y recursos locales.
  • Violaciones de derechos humanos. La CNDH reconoció violaciones a derechos relacionados con ambiente sano, saneamiento del agua e información, estableciendo responsabilidades para distintas autoridades.
  • Transferencia de costos hacia las comunidades. Familias y organizaciones han tenido que invertir tiempo y recursos en atención médica, búsqueda de información, monitoreo, litigio, denuncia pública, generación de evidencia y defensa territorial. La producción de conocimiento comunitario constituye una respuesta directa a esa carga.
  • Movilizaciones y estatus del caso

    Las primeras denuncias conocidas preceden por décadas a las actuales organizaciones. La revisión hemerográfica publicada en La Jornada del Campo en agosto de 2026 recupera denuncias campesinas de 1969 y 1972 por vertidos industriales al Zahuapan y por daños a cultivos y ganado. Las notas de esa época también registran promesas oficiales de tratamiento y control de las industrias. Más de medio siglo después, la contaminación continúa.

    Desde finales de la década de 1990 y principios de los 2000 se consolidó una nueva fase de organización territorial. La Coordinadora por un Atoyac con Vida y el Centro Fray Julián Garcés han sostenido denuncias, documentación sanitaria, talleres comunitarios y acciones de incidencia durante más de dos décadas. En 2011 impulsaron la queja que desembocó en la Recomendación 10/2017 de la CNDH.

    Después de esa recomendación, comunidades, organizaciones y académicos elaboraron la Propuesta Comunitaria para el Saneamiento Integral de la Cuenca Atoyac-Zahuapan y la Reparación del Daño a las Comunidades. El documento plantea saneamiento integral de ríos y afluentes, restauración de suelos y riberas, prevención y monitoreo de futuras descargas, un plan emergente de salud y mecanismos de reparación. La propuesta fue producto de talleres y diálogo comunitario, y constituye una de las formulaciones más completas de respuesta desde el territorio.

    En 2019, la cuenca fue uno de los territorios recorridos por la Caravana #ToxiTourMexico, que articuló organizaciones locales con actores nacionales e internacionales y volvió visible la relación entre corredores industriales, contaminación y emergencia sanitaria.

    Desde 2021, proyectos vinculados con Pronaces incorporaron investigación, monitoreo comunitario y procesos de reapropiación socioambiental. La experiencia produjo un reconocimiento institucional de la Cuenca Atoyac-Zahuapan como Región de Emergencia Sanitaria y Ambiental.

    A partir de 2025, el gobierno de Claudia Sheinbaum incorporó el Atoyac al Compromiso 92, junto con el sistema Lerma-Santiago y el río Tula. En marzo de 2026 Semarnat presentó formalmente un proyecto de saneamiento y restauración que incluye plantas de tratamiento, colectores, humedales, monitoreo, remediación de pasivos ambientales, recuperación de riberas y reforestación. En julio, el gobierno federal anunció una inversión sexenal conjunta de 20 mil millones de pesos para los tres sistemas fluviales.

    El proceso continúa siendo objeto de disputa. En marzo de 2026 Marcos Orellana recorrió la cuenca durante su visita oficial como Relator Especial de Naciones Unidas sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos. En agosto, 23 organizaciones de Puebla y Tlaxcala exigieron que el programa federal priorizara el control de las descargas industriales tóxicas, la reparación integral y la participación comunitaria.

    También se han intensificado las inspecciones. Profepa reportó 27 visitas a industrias federales solamente entre enero y marzo de 2026. El 24 de agosto clausuró una descarga de aguas residuales en Cuautlancingo por ausencia de título de concesión y tratamiento previo, entre otras irregularidades. En septiembre se reportó la clausura temporal de otros cuatro puntos de descarga que desembocaban hacia afluentes del Atoyac en Puebla, Coronango, San Martín Texmelucan y San Miguel Xoxtla.

    Estatus al 11 de septiembre de 2026. La zona permanece activa y consolidada como zona de sacrificio. El saneamiento federal está en ejecución y existen nuevas obras, inspecciones y acciones de restauración. Semarnat reportó el 1 de septiembre avances nacionales en 23 plantas de tratamiento y 282 kilómetros de colectores vinculados con los tres ríos prioritarios. Sin embargo, las descargas continúan siendo detectadas, persisten daños acumulados y las organizaciones comunitarias cuestionan que la infraestructura de tratamiento pueda resolver la crisis sin un control efectivo de las fuentes industriales, vigilancia permanente, atención sanitaria y reparación del daño. Por estas razones, mantendría la clasificación Roja aun cuando exista actualmente una política de restauración.

    Explicación detallada del caso

    Industrialización y transformación de la cuenca

    La contaminación actual tiene una historia de varias décadas. La industrialización de Puebla y Tlaxcala amplió progresivamente la presencia de fábricas, parques industriales, vialidades, asentamientos urbanos y redes de drenaje sobre una región que mantenía una fuerte actividad agrícola y una relación cotidiana con sus ríos. La literatura y la documentación comunitaria identifican como momentos relevantes la instalación de grandes complejos industriales y automotrices desde la década de 1960 y la proliferación posterior de corredores industriales en ambos estados.

    La Caravana #ToxiTourMexico documentó en la región industrias textiles, automotrices, químicas, petroquímicas, metalmecánicas, siderúrgicas, agroquímicas, cerámicas, alimentarias, de bebidas y de papel. Entre las grandes instalaciones presentes en la historia industrial regional se encuentran la planta Volkswagen de Puebla, el Complejo Petroquímico Independencia de Pemex y, posteriormente, la planta de Audi, junto con miles de establecimientos manufactureros de distintas escalas. La presencia de una empresa en la cuenca no significa por sí misma que pueda atribuírsele una descarga ilegal o un daño sanitario determinado. La responsabilidad debe documentarse mediante permisos, inspecciones, registros de emisiones, expedientes administrativos o investigaciones específicas.

    Esta precisión es importante porque la contaminación tiene fuentes múltiples. El diagnóstico presentado por el comisionado federal para el saneamiento en febrero de 2026 identificó alrededor de 4,900 puntos de descarga en 110 kilómetros de los ríos Atoyac y Zahuapan. Según este diagnóstico, aproximadamente 95% de los puntos identificados eran domiciliarios o municipales. Las descargas industriales eran menos numerosas, pero presentaban mayores dificultades por la naturaleza de los contaminantes, su toxicidad y las irregularidades regulatorias que debían investigarse.

    Contaminación del agua, suelo y aire

    La evidencia disponible permite hablar de una contaminación compleja y acumulativa. La revisión sistemática publicada por Torres, Ramírez-Anguiano y Arroyo-Ortega en 2025 reúne investigaciones sobre aguas superficiales y subterráneas, sedimentos, suelos, aire, alimentos y biomarcadores humanos. Los estudios han encontrado metales y metaloides, hidrocarburos, compuestos orgánicos volátiles, contaminantes microbiológicos y plaguicidas en distintas partes de la cuenca. La revisión también señala que la investigación no se distribuye uniformemente. El agua superficial y los sedimentos han recibido mayor atención, mientras existen localidades y matrices ambientales mucho menos estudiadas.

    Los datos oficiales de calidad del agua confirman la persistencia del problema. Un punto de monitoreo de Conagua situado inmediatamente antes de la confluencia Atoyac-Zahuapan —el mismo que propongo para las coordenadas de la ficha— registró en 2019 parámetros clasificados como “contaminada” y “fuertemente contaminada”.

    Una investigación de 2023 sobre la zona metropolitana de Puebla también documentó deterioro fisicoquímico y efectos citotóxicos en el sistema formado por el Atoyac y algunos de sus afluentes urbanos. El estudio concluyó que la combinación de urbanización, densidad industrial y presión sobre el sistema hídrico estaba llevando el recurso hacia condiciones crecientemente insostenibles.

    Exposición y salud

    El componente sanitario es central y debe describirse con precisión. La evidencia disponible permite documentar exposición a mezclas de contaminantes y alteraciones biológicas asociadas, pero no es metodológicamente correcto atribuir cada caso individual de cáncer, insuficiencia renal o leucemia a una sola descarga o empresa.

    Estudios realizados con población infantil y adolescente han encontrado señales preocupantes. Una investigación de 2020 en niñas y niños residentes próximos al Atoyac observó un aumento significativo de micronúcleos en reticulocitos asociado con estrés oxidativo, un indicador de daño genotóxico temprano.

    En 2026, un estudio transversal con 283 adolescentes de 11 a 15 años de cinco regiones de la cuenca analizó sangre, orina y polvo urbano. Detectó exposición extendida a bifenilos policlorados, plaguicidas organoclorados y metales. El análisis encontró asociaciones entre determinados perfiles de exposición y alteraciones hepáticas, hormonales, metabólicas e inflamatorias. Los autores describen estas señales como alteraciones sistémicas tempranas presentes incluso en adolescentes aparentemente sanos.

    La investigación publicada en la Revista Internacional de Contaminación Ambiental aporta otra dimensión. En la muestra estudiada en Tepetitla de Lardizábal, 37.1% de quienes participaron como comunidad declaró utilizar agua contaminada del río para riego y más de la mitad expresó preferencia por productos vegetales y cárnicos procedentes de otros lugares debido a la percepción de contaminación local. Estos porcentajes corresponden exclusivamente a las personas participantes y no deben extrapolarse al conjunto de la población de la cuenca.

    Agricultura, alimentación y pérdida de relaciones con el río

    El agua del Atoyac y sus afluentes continúa relacionada con actividades agrícolas. Esto crea vías de exposición que rebasan el contacto directo con el cauce y alcanzan suelos, cultivos, ganado y cadenas alimentarias. La investigación científica ha documentado esta interacción y la literatura comunitaria señala la pérdida progresiva de prácticas que antes dependían del río, incluyendo pesca, recreación, lavado, agricultura y convivencia comunitaria.

    El suplemento especial de La Jornada del Campo publicado en agosto de 2026 reúne testimonios y documentación histórica de las comunidades. Las fuentes hemerográficas recuperadas allí muestran que campesinos de Tlaxcala denunciaban desde finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 que los residuos industriales estaban afectando el agua de riego, los cultivos y el ganado. El dato resulta importante porque demuestra que el conflicto no apareció con las denuncias contemporáneas. Existe una continuidad histórica de más de medio siglo entre industrialización, contaminación, promesas de saneamiento y exigencias comunitarias.

    Reconocimiento institucional y derechos humanos

    En julio de 2011, Conagua publicó la Declaratoria de clasificación de los ríos Atoyac y Xochiac o Hueyapan y sus afluentes. El documento reconoció formalmente la alteración de la calidad del agua por descargas municipales e industriales y estableció condiciones para controlar las cargas contaminantes.

    El siguiente hito fue la Recomendación 10/2017 de la CNDH. La Comisión determinó violaciones a los derechos humanos a un medio ambiente sano, al saneamiento del agua y al acceso a la información. La recomendación fue dirigida a Semarnat, Conagua, Profepa, Cofepris, los gobiernos de Puebla y Tlaxcala y autoridades municipales de San Martín Texmelucan, Huejotzingo, Tepetitla de Lardizábal, Nativitas e Ixtacuixtla de Mariano Matamoros.

    Posteriormente, los trabajos vinculados con los Pronaces y Conahcyt reconocieron al Alto Atoyac como una Región de Emergencia Sanitaria y Ambiental y produjeron un informe estratégico dedicado a caracterizar sus problemas socioambientales. Ese reconocimiento fortaleció la documentación de la emergencia, aunque la categoría RESA no adquirió por sí misma fuerza legislativa o reglamentaria.

    De la contaminación a la zona de sacrificio

    El concepto de zona de sacrificio ayuda a explicar por qué el caso no puede reducirse a una discusión sobre tratamiento de aguas residuales. Durante décadas, la cuenca ha permitido sostener producción industrial, crecimiento urbano, empleo y circulación de mercancías mientras una parte considerable de sus residuos y riesgos ha quedado territorialmente concentrada en ríos, suelos, comunidades y cuerpos humanos.

    Esta dimensión aparece claramente en el trabajo de Navarro Trujillo y Barreda Muñoz. Las autoras estudian la Coordinadora por un Atoyac con Vida como una experiencia de resistencia frente a la producción de cuerpos-territorios intoxicados por metabolismos urbano-agro-industriales. También documentan una respuesta política basada en producción de conocimiento propio, epidemiología popular, monitoreo comunitario y articulación entre habitantes y científicos.

    En marzo de 2026 esta caracterización adquirió una nueva relevancia internacional. Durante su visita oficial a México, el Relator Especial de Naciones Unidas sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos, Marcos Orellana, recorrió la cuenca y observó descargas en el corredor industrial de Huejotzingo. En sus observaciones preliminares manifestó preocupación por la proliferación de zonas de sacrificio asociadas al crecimiento industrial y por décadas de regulación insuficiente.

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    Referencias

    Torres, E., Ramírez-Anguiano, B. E., & Arroyo-Ortega, I. F. (2025). Environmental pollution in the Alto Atoyac Basin, Mexico: A systematic, spatial, and temporal review of contaminants and monitoring efforts. Environments, 12(12), 456. https://doi.org/10.3390/environments12120456.

    Montero-Montoya, R., Yáñez-Estrada, L., Morton-Bermea, O., López-Vargas, R., Suárez-Larios, K., Pérez-Castresana, G., Hernández-Álvarez, E., Mejía-Saucedo, R., Cervantes-Gloria, A., Serrano-García, L., Méndez-Serrano, A., Muñoz-Berruecos, E., Santiago-Castillo, R., Cuatecontzi-Galicia, F., Hernández-González, I., Montes de Oca-Cruz, J., Robles-Lavalle, D., González-Domínguez, U., García-Blanco, E., … García-Nava, V. (2026). Environmental and health characterization of the Upper Atoyac River Basin, Puebla–Tlaxcala, Mexico. Exposure and Health, 18, Article 43. https://doi.org/10.1007/s12403-026-00777-w.

    Montero-Montoya, R. D., López-Vargas, R., Méndez-Serrano, A., Galicia-Alonso, I., García-Vargas, G., Serrano-García, L., Beltrán-Portugal, R., Rosado-Zaidi, S., Albores-Medina, A., Oropeza-Hernández, L., Hernández-Cadena, L., Mercado-Calderón, F., Alvarado-Toledo, E., Herrera-Morales, S., & Arellano-Aguilar, O. (2020). Increased micronucleus frequencies in reticulocytes of children exposed to industrial pollution: Oxidative stress and the OGG1 S326C polymorphism. Mutation Research/Genetic Toxicology and Environmental Mutagenesis, 853, 503170. https://doi.org/10.1016/j.mrgentox.2020.503170.

    Covarrubias-López, A. C., García-Suastegui, W. A., Valencia-Quintana, R., Avelino-Flores, F., Méndez-Bermúdez, A., & Handal-Silva, A. (2023). Human impact in the watershed of the Atoyac River in the metropolitan area of Puebla, Mexico. Sustainability, 15(13), 10565. https://doi.org/10.3390/su151310565.

    Svarch Pérez, A. E., Suárez-Rienda, V., de la Sierra de la Vega, L. A., & Alcocer Varela, J. C. (2025). Percepción de riesgos a la salud por contaminación industrial en la cuenca del Alto Atoyac: aportaciones para la regulación sanitaria. Revista Internacional de Contaminación Ambiental, 41, 55301. https://doi.org/10.20937/RICA.55301.

    Navarro Trujillo, M. L., & Barreda Muñoz, V. M. X. (2022). Luchas por la reapropiación eco-política de los territorios-de-vida contra la producción de zonas de sacrificio. Lecturas críticas de la devastación socioambiental. Crítica y Resistencias. Revista de Conflictos Sociales Latinoamericanos, 14, 82–103. http://criticayresistencias.com.ar/

    Documentación oficial y comunitaria

    Comisión Nacional del Agua. (2011, 6 de julio). Declaratoria de clasificación de los ríos Atoyac y Xochiac o Hueyapan, y sus afluentes. Diario Oficial de la Federación. https://dof.gob.mx/nota_detalle_popup.php?codigo=5199672

    Comisión Nacional de los Derechos Humanos. (2017). Recomendación No. 10/2017 sobre la violación a los derechos humanos a un medio ambiente sano, saneamiento del agua y acceso a la información, en relación con la contaminación de los ríos Atoyac, Xochiac y sus afluentes.
    https://hist.cndh.org.mx/sites/default/files/doc/Recomendaciones/2017/Rec_2017_010.pdf

    Coordinadora por un Atoyac con Vida, Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local, A.C., et al. (2017). Propuesta comunitaria para el saneamiento integral de la Cuenca Atoyac-Zahuapan y la reparación del daño a las comunidades. Centro Fray Julián Garcés. https://www.centrofrayjuliangarces.org.mx/wp-content/uploads/2019/11/Propuesta-comunitaria-27-10-17.pdf

    Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías. (2023). Cuenca del Alto Atoyac (Tlaxcala y Puebla): Región de Emergencia Sanitaria y Ambiental. Problemática socioambiental y recomendaciones para su atención integral. Primer informe estratégico. Conahcyt.
    https://cdn.conahcyt.mx/enis/toxicologia/resa-atoyac/inicio/descargables/informe-caa.pdf

    Vargas, M. (Coord.). (2021). Empresas transnacionales y libre comercio en México: Caravana sobre los impactos socioambientales. Transnational Institute y organizaciones participantes de #ToxiTourMexico.
    https://www.tni.org/files/publication-downloads/informe_caravana_toxitourmexico_cast.pdf

    Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. (2026, 12 de marzo). Ficha del proyecto saneamiento del Río Atoyac. Ríos Vivos.
    https://www.gob.mx/semarnat%7Criosvivos/articulos/ficha-del-proyecto-saneamiento-del-rio-atoyac

    Presidencia de la República. (2026, 16 de julio). En el sexenio se invertirán 20 mil mdp para sanear los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula: presidenta Claudia Sheinbaum.
    https://www.gob.mx/presidencia/prensa/en-el-sexenio-se-invertiran-20-mil-mdp-para-sanear-los-rios-atoyac-lerma-santiago-y-tula-presidenta-claudia-sheinbaum

    Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. (2026, 24 de agosto). Clausura Profepa descarga ilegal de aguas residuales al río Atoyac, en Cuautlancingo, Puebla.
    https://www.gob.mx/profepa/prensa/clausura-profepa-descarga-ilegal-de-aguas-residuales-al-rio-atoyac-en-cuautlancingo-puebla

    Fuentes periodísticas y de seguimiento reciente

    Llaven Anzures, Y. (2026, 13 de febrero). Identifican 4 mil 900 descargas contaminantes en la cuenca de ríos Atoyac y Zahuapan. La Jornada.
    https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/13/estados/identifican-4-mil-900-descargas-contaminantes-en-la-cuenca-de-rios-atoyac-y-zahuapan

    Rosete, E. (2026, 23 de marzo). Marcos Orellana, relator de la ONU: “En México falta una ley general de sustancias químicas y sobre plaguicidas altamente peligrosos”. El País. https://elpais.com/mexico/2026-03-23/marcos-orellana-relator-de-la-onu-en-mexico-falta-una-ley-general-de-sustancias-quimicas-y-sobre-plaguicidas-altamente-peligrosos.html

    Piñas, A. (2026, 29 de agosto). Colectivos de Puebla y Tlaxcala exigen frenar contaminación del Alto Atoyac. El Popular. https://elpopular.mx/comunidad/2026/08/29/colectivos-de-puebla-y-tlaxcala-exigen-frenar-contaminacion-del-alto-atoyac

    Ortiz, S. (2026, 9 de septiembre). PROFEPA clausura cuatro descargas de municipios que llegan al Atoyac. e-consulta.
    https://www.e-consulta.com/nota/2026-09-09/municipios/profepa-clausura-cuatro-descargas-de-municipios-que-llegan-al-atoyac

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