La Comunidad de El Bosque, Tabasco

El Bosque es la primera comunidad desplazada por el incremento del nivel del mar como consecuencia del cambio climático.

Tipo de Zona

Breve descripción del conflicto

El Bosque, una comunidad de Tabasco ubicada en la confluencia de los ríos Grijalva y Usumacinta con el Golfo de México, ha sido la primera en México en ser desplazada por el cambio climático, debido al aumento del nivel del mar que desde 2007 ha ido erosionando su territorio. Tradicionalmente dependiente de la pesca y la agricultura, la comunidad ha visto desaparecer su forma de vida mientras el Estado desestima su vulnerabilidad y rechaza sus solicitudes de reubicación justa y planificada. Desde 2022, los habitantes han exigido respuestas a las autoridades sin éxito, y en 2024 interpusieron una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, alegando que la crisis climática no es un problema del futuro, sino una violencia estructural que ya los ha despojado de todo. A esto se suma la expansión de megaproyectos como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico, que agravan los impactos ambientales y refuerzan un modelo extractivista que sigue desplazando comunidades. La Caravana El Sur Resiste denunció estos efectos y el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza responsabilizó al Estado mexicano por violaciones a los derechos bioculturales del pueblo maya. Aunque el gobierno ha anunciado la reubicación de El Bosque, no existe un plan integral para atender otras comunidades en riesgo, evidenciando la falta de preparación ante los efectos del cambio climático y la indiferencia institucional frente a los afectados.

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Actores involucrados en el caso

Actores promoventes del proyecto

Gobierno Federal

Desarrollo Industrial

Quema de Combustibles fósiles a escala local y planetaria.

Actores en oposición al proyecto

Comunidades de pescadores

Consecuencias documentadas

La comunidad del Bosque ha sido desplazada forzosamente de su territorio debido al incremento del nivel del mar.

Esto se debe en buena medida a:

  • El uso de los combustibles fósiles por los últimos 200 años.
  • Un modelo de desarrollo que continua dependiendo de dichos combustibles y con pocos o nulos beneficios para las comunidades locales.
  • Un largo proceso colonial y de acumulación capitalista que ha despojado a las personas de sus medios de subsistencia.
  • Una falta de interés y acciones concretas por parte del gobierno de México para atender la adaptación a las consecuencias de la crisis climática.
  • Una falta de interés del gobierno de México por dejar de quemar combustibles fósiles.

Movilizaciones y estatus del caso

Por años, la comunidad pesquera de El Bosque, en el municipio de Centla, Tabasco, denunció la pérdida progresiva de su territorio por la erosión costera y el avance del mar. Las primeras viviendas comenzaron a perderse en 2017 y el proceso se aceleró a partir de 2019. Casas, calles, comercios, la escuela y otros espacios comunitarios fueron destruidos mientras varias familias tuvieron que abandonar el territorio. En noviembre de 2022, la comunidad hizo pública su exigencia de una reubicación justa, digna y planificada que garantizara vivienda y permitiera conservar sus medios de vida vinculados con la pesca.

Después de varios años de movilización, en noviembre de 2024 el gobierno entregó viviendas a 51 familias en la Nueva Colonia El Bosque, ubicada en la periferia de Frontera, cabecera municipal de Centla. La documentación oficial señaló que las viviendas serían destinadas a familias reubicadas “con motivo del impacto climático”. El Bosque se convirtió así en la primera comunidad de México reconocida oficialmente como desplazada por causas climáticas y reubicada por el Estado. La entrega de viviendas representó una conquista importante de la organización comunitaria y estableció un precedente para el reconocimiento del desplazamiento climático en México.

Sin embargo, la reubicación no resolvió todas las demandas de la comunidad. El proyecto había contemplado originalmente la construcción de 60 viviendas, mientras que en noviembre de 2024 se entregaron 51. Algunas familias denunciaron haber quedado fuera del padrón a pesar de haber vivido en El Bosque. La nueva colonia también se encuentra aproximadamente a 12 kilómetros de la costa, lo que ha dificultado la continuidad de la pesca, principal fuente de trabajo de muchas de las familias. Habitantes reubicados han señalado que deben regresar regularmente al antiguo territorio para pescar y obtener ingresos. Durante los primeros meses también se denunciaron problemas relacionados con el suministro de agua, electricidad y el acceso a servicios educativos y de salud.

La ubicación de la nueva colonia plantea además interrogantes sobre la planificación de la reubicación. Una opinión técnica de Protección Civil del municipio de Centla consideró factible el terreno utilizado para construir las viviendas, aunque señaló que el área se encontraba dentro de una zona clasificada como de “riesgo medio” (Secretaría de Gobernación, 2024). El caso muestra que responder al desplazamiento climático requiere evaluar las condiciones del territorio de destino, además de garantizar vivienda, trabajo, servicios, vínculos comunitarios y posibilidades de reconstruir los medios de vida.

La lucha de El Bosque entró en una nueva etapa durante 2025. El 2 de septiembre de ese año, habitantes de la comunidad, junto con otras comunidades, organizaciones y especialistas, presentaron la primera propuesta comunitaria de política pública sobre desplazamiento climático en México. La iniciativa busca que el desplazamiento climático sea incorporado en instrumentos como la NDC 3.0, el Plan Nacional de Adaptación, el Programa Especial de Cambio Climático y la Ley General de Cambio Climático. La propuesta parte de la experiencia de El Bosque para exigir mecanismos de prevención, atención y reubicación que protejan los derechos de las comunidades antes, durante y después del desplazamiento.

El problema que dio origen al desplazamiento tampoco ha desaparecido. El Programa Especial de Protección Civil para la Temporada de Lluvias 2026 del gobierno de Tabasco identifica a El Bosque como uno de los casos donde la erosión costera y los fenómenos hidrometeorológicos han provocado la pérdida total de la línea de costa, viviendas y pertenencias. El documento advierte que otras comunidades costeras del estado enfrentan procesos semejantes y reconoce la necesidad de contemplar medidas de prevención, recuperación, reconstrucción y reubicación.

El Bosque permite observar el ciclo completo de una zona de sacrificio asociada a la crisis climática. La pérdida del territorio produjo desplazamiento y una prolongada lucha por el reconocimiento estatal. La reubicación consiguió garantizar vivienda para una parte importante de la comunidad, pero abrió nuevos problemas relacionados con el acceso al territorio, la pesca, los servicios y la reconstrucción de la vida comunitaria. La experiencia de El Bosque muestra que la adaptación climática no puede reducirse al traslado físico de una población. La justicia climática exige prevenir el desplazamiento cuando sea posible y, cuando éste resulte inevitable, garantizar procesos de reubicación construidos con las comunidades y capaces de sostener sus formas de vida.

Estado actual

La reubicación ha sido parcialmente concluida. El conflicto se ha desplazado hacia la justicia post-desplazamiento, la reconstrucción de los medios de vida y la construcción de una política nacional para prevenir y atender el desplazamiento climático, la cual es inexistente.

Explicación detallada del caso

Las zonas de sacrificio climático se refieren a lugares que han sido convertidos en inhabitables debido a los efectos lentos y acumulativos del cambio climático. Un ejemplo es El Bosque, una comunidad en el estado de Tabasco, situada en la confluencia de los ríos Grijalva y Usumacinta con el Golfo de México. Tradicionalmente, esta comunidad de aproximadamente 200 habitantes dependía de la pesca y la agricultura. Como explicó uno de sus habitantes:

"Vimos por primera vez cómo el mar avanzaba en 2007, pero no sabíamos por qué estaba ocurriendo. No fue hasta 2019, cuando comenzamos a contactar a organizaciones de la sociedad civil, que entendimos que esto era consecuencia del cambio climático."

El rápido aumento del nivel del mar ha convertido a El Bosque en "la primera comunidad en México desplazada por los efectos del cambio climático" (Guillén, 2023).

Determinar el número exacto de zonas de sacrificio climático en México es difícil. Como señalaron varios entrevistados:

"El Estado nos obliga a presentar pruebas bajo sus propios términos. Así que lo que se ve, lo que cuenta y lo que se mide solo existe si se reconoce dentro de las definiciones estrechas impuestas por el gobierno."

Sin embargo, en el caso de El Bosque:

"Lo que hemos experimentado es la violencia acumulada de siglos de desarrollo y de un supuesto progreso… Esta es la responsabilidad de un modelo de desarrollo basado en los combustibles fósiles, del cual los gobiernos, las industrias y las élites comparten la culpa" (2024).

Las autoridades han marginado a la población local, tratándola como un grupo invisible y desestimando su vulnerabilidad. La respuesta gubernamental a sus solicitudes de reubicación ha sido torpe y negligente. Como expresó otro habitante de la comunidad:

"Nos han dejado sin pasado, sin presente y sin futuro. No tenemos historia, es como si el mar hubiera arrasado con nuestra forma de vida, algo que ya no podemos legar a nuestros hijos."

Desde 2022, El Bosque ha exigido a las autoridades estatales y federales una "reubicación inmediata, planificada, justa y digna", pero estas demandas han sido ignoradas. En 2024, una red de comunidades desplazadas o afectadas por el cambio climático, junto con organizaciones de la sociedad civil, presentó una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La comunidad argumentó:

"No podemos seguir presentando el cambio climático como un problema del futuro; lo vivimos cada día y hemos sido directamente afectados por la violencia que conlleva" (CIDH, 2024).

"Hemos sido sacrificados en todos los sentidos de la palabra. Perdimos todo y no podemos seguir existiendo como lo hacíamos antes. Por eso, no se trata solo de reubicarnos; necesitamos que la gente, el gobierno y las empresas comprendan que fuimos desplazados violentamente por sus acciones. No es una lucha entre iguales, somos nosotros quienes terminamos pagando el precio."

"Vivíamos de la pesca, pero ahora que nos reubican, ni siquiera sabemos si eso será posible. La gente solía venir aquí a pescar; era como un mercado, todos pescábamos, vendíamos el producto y por la tarde volvíamos a pescar. Eso ya no es así. Nuestro pueblo, nuestra forma de vida y nuestras raíces se han perdido."

En 2023, la Caravana El Sur Resiste (SRC), organizada por más de diez movimientos indígenas y defensores del territorio, recorrió siete estados del sur de México para denunciar cómo los llamados "polos de desarrollo" están transformando la región. Los megaproyectos de AMLO –el Tren Maya, el Corredor Interoceánico, la refinería Dos Bocas y el gasoducto Puerta al Sureste– están promoviendo inversiones, militarización, turismo, minería y urbanización (ESR, 2023).

La caravana hizo escala en El Bosque en el mismo momento en que el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza declaró al Estado mexicano responsable de violar los derechos de la naturaleza y los derechos bioculturales del pueblo maya, quienes han sido los guardianes históricos de su territorio (TIDN, 2023).

"La construcción de estos proyectos es quizás el mayor problema al que nos enfrentamos… Ya podemos ver el impacto que el cambio climático ha tenido sobre los pobres y los desposeídos. El problema es que los gobiernos siguen apostando por la extracción de combustibles fósiles, construyendo más refinerías y promoviendo trenes dependientes de hidrocarburos, mientras que fingen preocuparse por el cambio climático y descartan estos casos como irrelevantes o triviales… La realidad es que se trata de una forma de violencia que se creía lejana en el tiempo, pero que ya está aquí con nosotros."

El gobierno ha anunciado que la población de El Bosque será reubicada en otros sitios; sin embargo, esto es una medida puntual y limitada. Como advirtió un activista ambiental:

"No existe un plan de gobierno ni una política oficial para reubicar a otras comunidades o para abordar los daños futuros… El hecho es que el gobierno mexicano no está preparándose ni siquiera tomando el problema en serio."

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Materiales audiovisuales

Fotos

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Videos

Referencias

Textos escritos:

Notas periodísticas y páginas de Internet

Audio:

Video:

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Tecámac y Zumpango, Estado de México.
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El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles inició operaciones el 21 de marzo de 2022 en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, dentro de los municipios de Zumpango y Tecámac. Su construcción transformó un proyecto aeroportuario en un proceso regional de reorganización territorial. El Programa Territorial Operativo elaborado por SEDATU para la zona de influencia proyectó más de un millón de habitantes adicionales hacia 2052, 245 mil nuevas viviendas y la necesidad de 6,126 hectáreas para actividades industriales, servicios, recreación y otras funciones urbanas vinculadas al crecimiento de la región. Los principales conflictos documentados se relacionan con el abastecimiento de agua, los sistemas comunitarios que administran pozos en Tecámac y Zumpango, la apropiación y regularización de tierras, la expansión urbana, la transformación de la movilidad y los impactos acumulativos de las obras asociadas. La ASF encontró deficiencias importantes en la evaluación ambiental original, entre ellas que la MIA regional fue elaborada en 45 días y que 47 de sus 58 medidas de mitigación no precisaban cómo atenderían los impactos identificados. Área inmediata de influencia territorial: Nextlalpan, particularmente San Miguel Xaltocan; Tonanitla; Jaltenco; Tultepec; Tultitlán y Tizayuca, Hidalgo. Estos ocho municipios fueron incluidos por SEDATU dentro del Programa Territorial Operativo de la Zona Norte del Valle de México elaborado específicamente para atender las transformaciones asociadas con el AIFA. Otras localidades y territorios directamente relacionados: San Lucas Xoloc, Santiago Atocan, Xaltocan y San Francisco Tenopalco, cuyas tierras aparecen en el decreto de expropiación de 2021. Este último núcleo pertenece a Melchor Ocampo, municipio que no forma parte de los ocho originalmente comprendidos en el PTO. Sistemas ambientales relacionados: acuífero Cuautitlán–Pachuca, Laguna de Zumpango y acuífero Valle del Mezquital. Relación metabólica ampliada: Tula y el Valle del Mezquital, Hidalgo. La propia planeación territorial del AIFA contempló un acueducto desde el acuífero Valle del Mezquital como fuente externa de abastecimiento. La ASF confirmó que SEDENA había establecido acuerdos con CONAGUA para desarrollar esta alternativa.

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